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S letteri estás leyendo esto, huye. Vuelve a tu barca y rema todo lo rápido que puedas. Aquí no hay ningún puerto seguro ni ningún tesoro que compense el horror que te aguarda. Es un milagro que no estés muerto ya.

Haldyn nos envió a la mar desde Locura de Japhet en busca de islas escondidas y calas olvidadas. Dijo que necesitábamos puestos de avanzada por toda Tamriel para esconder los cuantiosos tesoros que pronto saquearíamos. Yo digo que está loco. Un grupo recién formado, como el nuestro, tiene preocupaciones más inmediatas que dónde esconder todo el botín que va a conseguir. Ni tan siquiera tenemos un nombre aún. Pero mantuve la boca cerrada, bajé la cabeza e hice lo que se me había ordenado. Por los Nueve, ojalá hubiera dicho algo...

Esta isla parecía tan pacífica, tan alejada. Se nos antojaba un buen lugar para un puesto de avanzada. Bjord y yo nos quedamos atrás mientras los demás exploraban. Poco después oímos los gritos. Nos asomamos por las rocas y, aunque nunca lo olvidaré, no puedo describir lo que vimos. La sangre. Dioses, la sangre...

Lo que esos monstruos hicieron reveló al cobarde que Bjord lleva dentro. A mí lo único que me provocó es que se avivara un fuego en mi pecho y un odio en mi vísceras tan fuerte que casi noté que maldecía la maza que llevaba en la mano. Le dije a Bjord que huyera, que les dijese a los demás que nunca vinieran aquí. Yo me quedé a escribir este aviso para todo el que tenga la desgracia de ir a parar a esta roca.

Ahora que ya he cumplido este deber, solo queda una cosa. Voy a matar a cuantos de esos bichos pueda. Y lo que es más, intentaré ir a por el más grande.

Puede que lo consiga, puede que los mate a todos. Puede que encuentres esta roca deshabitada y sin peligro, pero lo dudo...
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