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E letterl Año Rojo
Volumen II
por
Melis Ravel
Prólogo

Cuando decidí narrar lo sucedido en el Año Rojo, quise cruzar Morrowind y hablar con los propios dunmer. Quería testimonios de primera mano y opiniones personales acerca del catastrófico acontecimiento. Creía que si me limitaba a investigar en las estanterías de la biblioteca del Colegio de Hibernalia, no contaría la historia que necesitaba contar. Lo que más me impactó mientras viajaba de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo y de campamento en campamento fue que todos los dunmer que conocí compartían un vínculo increíble de valor puro y fe inquebrantable. Así que lo que comenzó siendo la crónica de uno de los peores acontecimientos de la historia de Morrowind se convirtió en algo diferente: en la celebración de un pueblo al que nunca se puede derrotar.

Saldo Llervu
Ciudad de Vivec

"Por aquel entonces me dedicaba a comerciar. Llevaba un guar de carga desde Vivec a Narsis. Estaba en el camino del sur cuando sucedió algo muy extraño: a mi alrededor, todos los ruidos se silenciaron... Me refiero a las cosas normales que uno oye cuando viaja, como el sonido del viento entre los árboles. Había un silencio sepulcral. Sentí un hormigueo por todo mi cuerpo y mi guar comenzó a dar coces. Fuera lo que fuera, lo estaba volviendo loco. Cuando intenté controlarlo, se produjo una enorme explosión en el centro de la ciudad. Vi cómo se derrumban los cantones antes de caer al suelo. Luego recuerdo que el suelo tembló. El temblor duró bastante antes de alejarse, como si se dirigiera al centro del Páramo de Vvarden. Unos minutos más tarde, la Montaña Roja entró en erupción y envió una enorme nube de fuego al cielo. Mi guar había huido hace tiempo, y yo decidí hacer lo mismo. No dejé de correr hasta llegar a Narsis."

Le pregunté si sabía lo que había sucedido en Vivec.

"No me enteré hasta mucho más tarde de que el Ministerio de la Verdad había atacado el núcleo de la ciudad. Lo que sé con certeza es que muchos dunmer perdieron la vida aquel día y que Vivec ya no existe."

Deros Dran
El Duelo

"El Año Rojo no afectó demasiado a El Duelo, pero sí a muchos de sus habitantes. Bastantes de nosotros teníamos parientes en Páramo de Vvarden, y tras el primer día de la erupción comenzamos a recibir noticias DE grandes destrozos en Vivec, Sadrith Mora, Balmora y Ald'ruhn. Durante los próximos meses, no hubo una noche en la que no se oyera a alguien llorando. Fueron momentos tristes para todos nosotros."

Pregunté si El Duelo sufrió algún daño durante el Año Rojo.

"No sé por qué, pero la destrucción parecía evitarnos. Algunos dunmer aseguraron que el Tribunal velaba por nosotros, pero otros lo culpaban de todo. De hecho, algunas de aquellas discusiones llegaron a las manos. Fue una época extraña."

Deros me dio una respuesta curiosa acerca del papel de El Duelo durante el Año Rojo.

"La ayuda comenzó a llegar casi un mes después de la erupción de la montaña. En realidad fue una orden del consejero de la Casa Redoran que entonces vivía en El Duelo. No recuerdo su nombre, pero se hizo cargo de la situación y envió soldados, suministros y dunmer capaces a los enclaves más apartados que más daño habían sufrido. A mí me enviaron a Balmora. Aquel lugar era un caos, casi no quedaba nada en pie. Allí pasé unos dos meses, reconstruyendo la ciudad y ayudando a mis camaradas dunmer. Comenzó siendo una obligación, pero acabó siendo la cosa más gratificante que he hecho en toda mi vida. Trabé algunas amistades que todavía perviven, entre ellas, con mi esposa."
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