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Artículo principal: Libros (Shivering Isles)

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El sol escucha mi verdor. ¿Pero dónde frunció el ceño la luna? El cielo está vacío de niños y la tierra come fresas. Y, sin embargo, ¿por qué los gusanos saben a plomo amargo?

Todo el mundo está privado de esporas. O las esporas nos han devorado a todos y nos hemos quedado sin nada. O todo está en nuestro interior, a pesar de que nos encontremos nadando en la roca, donde sigue habiendo cosas extrañas, y las cosas comunes caen por fuera de su propio ser… y no digamos desde cada uno de nosotros.

¿Por qué hacerme la brocha frente a ella? Siempre está cerca de estar muy lejos. Y entonces, ¿qué pasa con la granja? ¿Centelleará en la brisa de la lírica? ¿Cómo puedo saberlo?

Lo que sí sé es que la hierba bebe polvo de flores como las cuentas de cristal, cuyo sabor al tragarlas no se parece al del agua. Y además, cuando alguien descubre la ausencia de algo, ese algo seguramente existe en otro lugar, o si no ¿cómo podría estar ausente? ¡Esto es sabiduría!

Sí, y todo tiene su lugar, y todo lugar tiene algo que le pertenece. Así es con todas las cosas. Incluso aquellas que no están en su lugar saben a dónde pertenecen, el lugar donde querrían estar. Ese es el objetivo final de la pertenencia, ¿o no? Y, no obstante, nunca estamos tan solos como las estrellas, como cuando algo nos posee. ¿El amor? ¿La muerte? ¿Qué nos posee? ¿La vida?

Pero me llaman enemigo, incluso cuando me ensalzan. No obstante, hasta el viento es esclavo de las nubes… Pero, ¿y la lluvia? Rebota contra el cielo como manzanas en una cesta, y ¿por qué? ¿Qué será de nosotros cuando las semillas de vaina mueran?

Me gustaría pensar que el sombrío verano no anuncia la muerte de la lluvia, pero ¿quién sabe lo que ocurrirá? Si las mariposas dan forma a las paredes, ¿cómo puede alguien mirar dentro de una habitación por la noche? Puede que la habitación esté dentro de nosotros y seamos nosotros los que necesitamos ocupantes, y nuestros ocupantes sean los que necesitan la luz.

Pero estoy divagando.

La cuchara que asesina a los monstruos siempre es la última que se introduce en la boca, y la primera en salir. Y tampoco los ojos en la nuca significan que se pueda andar hacia atrás... ¿acaso las rodillas se doblan en ese sentido? ¿Es que los zapatos apuntan al cielo? No, estamos paralizados en la caída hacia delante hasta que nos golpeemos con la puerta de la eternidad. Esa es la esencia de la vida: ser devorados en nuestra propia banalidad, aunque deseamos ser algo más.

Me encanta esta vida, pero odio el regusto que deja. Es como despertar de un sueño con los dedos de alguien metidos en la boca. ¿Cómo han llegado allí? ¿A qué mano pertenecen? ¿A qué mano pertenecemos cualquiera de nosotros, en verdad?

Todo gira siempre en torno a la pertenencia, ¿o no? Sí, lo hace. Dado que la respuesta conoce la pregunta, la respuesta pertenece a la pregunta. Y creo que ese es el meollo del asunto: conocer la pregunta y, así, pertenecer a la respuesta.

Por eso debo escribir en este libro. Todos los días. A veces, dos veces al día. Los demás están celosos de las anémonas que florecen en estas páginas. Desean tragar la tinta por y nariz y saborear la amargura de todo lo que la vida les tiene preparado... pero es mi vida lo que me pertenece. Incluso mi casa pertenece a las cosas que contiene. Y los interiores pertenecen a los exteriores, y los exteriores nunca tienen tanta libertad de acción como creen.

Siempre es así. Una cosa tras otra, pero no algunas cosas. Es mejor dejar algunas cosas donde creen que están, no donde están realmente. No todos los sitios son iguales ni todas las cosas pertenecen al mismo lugar. ¿Acaso podría ser así? No, seguro que no.

Cuando mi sol brille a través de los dientes de la luna, entonces será el momento, pero no antes. Hasta entonces, continuaré atravesando ventanas con mi cabeza para poder ver. Dónde estoy. Dónde está esto. Dónde pertenezco. Y siendo todas las cosas justas, yo también seré justa. Y la justicia es importante en esta vida, ¿o no? ¿De qué otra forma podría justificarse esta vida si no fuera así?

El sol siempre está moviéndose. Tengo que volver al trabajo. Doy gracias por tener este lugar donde plasmar mis pensamientos, no sea que se vuelvan tan perdidos y confusos como lo estoy yo (aunque nunca permitiré que los demás lo vean... creen que lo tengo todo bajo control)...

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